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“No te deshondures aunque el verde digan ya no es verde y hablen de carbones y sequías y te inventen renacimientos de fábula. . .
GABRIEL IMPAGLIONE
Honduras tiene 6 millones de habitantes y una economía altamente concentrada, como sucede en casi todos los países de América Central y del Sur. Su población es mestiza, indígena y negra. Los blancos que componen el 1 por ciento manejan los asuntos del Estado: son los jueces, los parlamentarios, los presidentes y los dueños del 90 % del patrimonio hondureño.
El 70 por ciento de los adultos son analfabetos, campesinos sin tierras y viven en las profundidades de una nación hermosa aunque inaccesible para ellos. Millones empujados al hambre y a la miseria, pugnan para que la riqueza, algún día, se distribuya con equidad.
Esta es la base de la conflictividad en Honduras.
Durante décadas la desigualdad fue ahogada con represión a cargo de las fuerzas armadas que protegen los intereses de los poderosos.
Esta nación centroamericana, pequeña, de aparente poca importancia tiene un pasado reciente que merece atención. Durante décadas fue base militar de los E.E.U.U. para desestabilizar gobiernos vecinos que amenazaban sus inversiones.
Desde Honduras la CIA entrenó a mercenarios que a mediados de 1954 derrocaron al presidente guatemalteco Arbenz. Así en Guatemala recobraron el dominio los latifundistas, los inversores extranjeros y los dueños de plantaciones de café. Años después, también, desde Honduras, E.E.U.U. entrenó a los contra-revolucionarios que hostigaron la revolución nicaragüense.
Hoy el pueblo hondureño resiste un muevo golpe cívico militar. Están en la calle las organizaciones sociales, los campesinos, los movimientos indígenas, los maestros, constantemente reprimidos por el brazo armado del poder económico.
Amnistía Internacional denunció violaciones a los derechos humanos, a los manifestantes opuestos al Gobierno instaurado por el golpe de Estado, quienes sufren arrestos arbitrarios y malos tratos.
Los golpistas no son diferentes a los que estamos acostumbrados a sufrir en América: sectores del empresariado, grandes medios de comunicación, militares, y lamentablemente algunos integrantes de la Jerarquía de la Iglesia Católica.
La reacción de los países de América y la condena internacional ayudan a esclarecer la situación que es empañada por la información falaz que emiten los golpistas.
EL CUCO “ TIERRA”
El 60 por ciento de la tierra productiva está en manos de un puñado de familias ricas, empresas bananeras, cafetaleras que representan el 4 por ciento de la población.
En el año 1956 un presidente hondureño, tratando de superar esta asimetría, intentó concretar una reforma agraria. Un golpe de Estado lo derrocó. En 1972, un gobierno militar nacionalista buscó hacer lo mismo. La presión de los grupos económicos desarticuló su rumbo.
Ahora, un conservador como Zelaya que vuelve a cuestionar la tenencia de la tierra es nuevamente jaqueado por los sectores de privilegio.
Honduras vibra valiente y enorme justicia y pan
Es América resistencia de pueblos temblor patrio
SALUD PUEBLO HERMANO DE HONDURAS ©Diana Poblet
Honduras es un ensayo peligroso, y para nosotros no es una situación extraña y lejana. Las acciones tendientes a restituir a Zelaya a su presidencia legítima servirá para alejar otros proyectos golpistas.
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